# ¿Qué formas cooperativas adoptar para el acceso a la tierra y la vivienda?

*El movimiento por el acceso a la propiedad de la vivienda y el cooperativismo agrario tradicional, de origen católico, tienen en común su incomprensión del carácter reaccionario y utópico de la propiedad individual.*

## La tierra, la propiedad individual y las formas del cooperativismo

En 1847 Engels relata fascinado al entorno comunista parisino -en aquel entonces fundamentalmente icariano- una  de las iniciativas cartistas más aventuradas.

> Hace unos dos años, los obreros cartistas fundaron una sociedad cooperativa destinada a comprar tierras para repartirlas luego entre sus miembros en pequeñas parcelas de arrendamiento. Se espera reducir así la competencia, cada vez mayor, de los obreros fabriles entre sí, retirando del mercado de trabajo a una parte de ellos para formar con ellos una clase enteramente nueva de pequeños campesinos, democrática por naturaleza. [...]
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> La sociedad, sobre la que más adelante le daré un informe más detallado, ha alcanzado tales dimensiones que empieza ya a inquietar a la aristocracia terrateniente. Es evidente que, si este movimiento sigue extendiéndose con la fuerza con que lo ha hecho hasta ahora, acabará convirtiéndose en una agitación nacional por la toma de posesión de la tierra por el pueblo.
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> Engels, [El programa agrario de los cartistas **(1847)**](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1847%20El%20programa%20agrario%20de%20los%20cartistas)

La cooperativa en cuestión era la *Chartist Co-operative Land Company*, fundada en 1845 por iniciativa de O'Connor (desde 1847, National Land Company). En lo fundamental  funcionaba al modo en el que lo harían, mucho tiempo después, las cooperativas de vivienda: compraba fincas, las dividía en parcelas y las sorteaba entre sus socios, que pagaban cuotas semanales.

Engels señala en el mismo artículo cómo la burguesía y la pequeña burguesía ven la iniciativa con malos ojos, primando su necesidad de controlar a los obreros sobre su enfrentamiento con la aristocracia. Es un adelanto de lo que de modo general pasará en toda Europa en las revoluciones que estallarán el año siguiente. 

> Tampoco a la burguesía le gusta esta sociedad: ve en ella una palanca en manos del pueblo que le permitirá emanciparse sin tener que recurrir a la ayuda de la clase media. Justamente la pequeña burguesía, más o menos liberal, mira con malos ojos a la Sociedad Agraria, porque se da cuenta de que los cartistas son ya mucho más independientes de su apoyo que antes de la fundación de la cooperativa.
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> Engels, [El programa agrario de los cartistas **(1847)**](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1847%20El%20programa%20agrario%20de%20los%20cartistas)

La *Land Company* no sólo sufrió una resistencia legal enconada de las clases poseedoras, fracasó económicamente y fue disuelta por el Parlamento en 1851. La razón de fondo es que iba a contracorriente de las lógicas profundas de la acumulación al apostar por una pequeña propiedad condenada a desaparecer en medio de la capitalización masiva  y la concentración de propiedades agrarias. Casi medio siglo más tarde, reconocer que la pequeña propiedad individual y con ella «*nuestro pequeño campesino, como todo resto de un modo de producción pasado, está irremediablemente condenado a la ruina*» es el  punto de partida para Engels.

> La posesión de los medios de producción por los productores individuales ya no confiere hoy a estos productores ninguna libertad real. El artesanado de las ciudades está ya arruinado; en grandes ciudades como Londres ha desaparecido incluso por completo, sustituido por la gran industria, el *sweating system*y míseros chapuceros que viven en la quiebra. El pequeño campesino que explota su tierra por cuenta propia ni está seguro en la posesión de su trocito de tierra ni es libre. Él, igual que su casa, su corral y sus pocos campos, pertenece al usurero; su existencia es más insegura que la del proletario, que al menos de vez en cuando vive días tranquilos, cosa que nunca le sucede al atormentado esclavo de las deudas. Suprimid el artículo 2102 del Código Civil, garantizad por ley al campesino una dotación inembargable de aperos, ganado, etc.; no podréis protegerlo de una situación apurada en la que tenga que vender «voluntariamente» su ganado, en la que tenga que entregarse en cuerpo y alma al usurero y se alegre de comprar un último plazo de gracia. Vuestro intento de proteger al pequeño campesino en su propiedad no protege su libertad, sino solo la forma particular de su servidumbre; prolonga una situación en la que no puede ni vivir ni morir. [...]
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> Solo podemos ganarnos de hoy para mañana a la masa de los pequeños campesinos prometiéndoles algo que nosotros mismos sabemos que no podremos cumplir. Tendríamos que prometerles, en efecto, no solo proteger su propiedad en todas las circunstancias contra todas las potencias económicas que la asaltan, sino también liberarla de las cargas que ya hoy la oprimen: convertir al arrendatario en propietario libre, pagar sus deudas al propietario que sucumbe bajo la hipoteca. Si pudiéramos hacerlo, volveríamos al punto de partida desde el cual el estado de cosas actual vuelve a desarrollarse necesariamente. No habríamos liberado al campesino; le habríamos procurado un plazo de gracia.
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> [El problema campesino en Francia y Alemania **(1894)**](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1894%20El%20problema%20campesino%20en%20Francia%20y%20Alemania)

Ante esa imposibilidad de hacer el programa agrario con los deseos -imposibles- de conservación de la propiedad individual de los pequeños propietarios, Engels plantea:

> Nuestra tarea respecto del pequeño campesino consiste, ante todo, en encauzar su explotación y su propiedad privadas hacia la forma cooperativa, no por la fuerza, sino mediante el ejemplo y el ofrecimiento de ayuda social para ese fin. Y para eso tenemos, desde luego, medios de sobra con los que poner ante el pequeño campesino ventajas que ya hoy tienen que resultarle evidentes.
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> [El problema campesino en Francia y Alemania **(1894)**](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1894%20El%20problema%20campesino%20en%20Francia%20y%20Alemania)

**Ya no estamos hablando de un modelo cooperativo para acceder a la propiedad**, como los cartistas, **ni siquiera de una cooperativa agraria *clásica* cuyo objetivo es mantener la ilusión de la explotación individual**, sino del **paso *suave* y por propia iniciativa a la propiedad y la producción colectiva**. El ejemplo del momento estaba discutiéndose en Dinamarca:

> Los campesinos de un pueblo o de una parroquia debían juntar sus tierras en una gran finca, cultivarla por cuenta común y repartir el producto en proporción a las parcelas aportadas, los anticipos en dinero y el trabajo realizado.
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> Pero si aplicamos la idea a una región de parcelas, veremos que, al juntar las parcelas y cultivar en grande su superficie total, una parte de la mano de obra empleada hasta entonces queda sobrante; precisamente en este ahorro de trabajo reside una de las principales ventajas del gran cultivo. Para esa mano de obra se puede encontrar ocupación por dos vías. O bien se pone a disposición de la cooperativa campesina más tierra procedente de grandes fincas vecinas, o bien se les proporcionan los medios y la ocasión de un trabajo industrial accesorio, en lo posible y preferentemente para el propio uso. En ambos casos se les coloca en una situación económica mejor y, al mismo tiempo, se asegura a la dirección social general la influencia necesaria para hacer pasar poco a poco la cooperativa campesina a una forma superior y para equiparar los derechos y deberes tanto de la cooperativa en su conjunto como de sus miembros individuales con los de las demás ramas de la gran comunidad. [...]
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> Lo principal en todo esto es y sigue siendo hacer comprender a los campesinos que solo podemos salvarles, solo podemos conservarles la casa y los campos, transformándolos en propiedad y explotación cooperativas. Es precisamente la explotación individual, condicionada por la propiedad individual, la que empuja a los campesinos a la ruina. Si se aferran a la explotación individual, serán inevitablemente arrojados de casa y hacienda, y su anticuado modo de producción será desplazado por la gran explotación capitalista. Así están las cosas; y llegamos nosotros y ofrecemos a los campesinos la posibilidad de introducir ellos mismos la gran explotación, no por cuenta capitalista, sino por su propia cuenta común. ¿Será imposible hacer comprender a los campesinos que eso está en su propio interés, que es su único medio de salvación?
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> [El problema campesino en Francia y Alemania **(1894)**](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1894%20El%20problema%20campesino%20en%20Francia%20y%20Alemania)

Es llamativo que hoy, muchas décadas después, con una concentración entonces inimaginable en el campo europeo, con tierras abandonadas en masa por no poder dar sustento a una explotación a la escala impuesta por el grado alcanzado por la concentración de capital, sigamos en la misma disyuntiva. Sólo que hoy ya ni siquiera la explotación cooperativa agraria mayoritaria que confedera pequeños propietarios -montadas por la iglesia católica a lo largo del siglo XX- tiene otra salida inmediata, si mantiene el fetiche de la propiedad individual, que a convertir al campesino en accionista de un conglomerado de tierras que, por su escala, sólo se pueden trabajar explotando cuadrillas de asalariados.

Sólo los sectores más avanzados en el rural francés, italiano y español plantean hoy una solución similar a la que Engels propone: el paso de la cooperativa de propietarios como último bastión de la propiedad individual a la propiedad de la tierra por cooperativas de trabajadores y el uso de las horas ganadas por el aumento de la productividad generado por la concentración y capitalización obtenida al colectivizar para emprender la diversificación productiva,, creando una base industrial y tecnológica nueva en propiedad colectiva. La presentan, con razón, como la única vía para enfrentar la despoblación impulsada por el abandono de tierras.

## ¿Y la propiedad de la vivienda?

A diferencia de la propiedad de la tierra -que no deja de ser un medio de producción- la propiedad de la vivienda no determina por sí misma la pertenencia y situación de clase. Sin embargo, las tendencias a la concentración funcionan de manera similar, con tanta más violencia cuanto menos salidas productivas encuentran los fondos para la masa inmensa de [capitales ficticios](https://diccionario.marxismo.school/Capital%20ficticio)  que anegan el mercado de capitales.

En la vivienda también tenemos el fetiche del *acceso a la  propiedad [individual] de la vivienda* y es exactamente igual de impotente y reaccionario que el sostenimiento del objetivo de la propiedad individual de la tierra. Como ella no puede desarrollarse más que sometiendo de forma directa al pequeño propietario al capital financiero a través de la deuda y, a cada golpe de crisis o pico de  exceso de capitales, arrastrando a miles de familias a la quiebra.

Pero aquí es posible también una alternativa de transición siguiendo la propuesta de Engels. Dando el paso de la cooperativa para acceder a la propiedad individual a la cooperativa para crear propiedad colectiva: encauzando *su propiedad privada hacia la forma cooperativa [=propiedad colectiva], no por la fuerza, sino mediante el ejemplo y el ofrecimiento de ayuda social para ese fin*.

Es el paso de la cooperativa de vivienda tradicional -que se asemeja en objetivos y medios al modelo cartista-  a la **cooperativa de vivienda bajo propiedad colectiva y cesión de uso**. Un modelo que, por cierto, [nació en Alemania de mano del movimiento obrero de la IIª Internacional](https://marxismo.school/communia/es/los-origenes-socialistas-del-co-living) y se desarrolló, tras las guerras mundiales en Dinamarca sobre el recuerdo de las propuestas de transformación de la propiedad agraria que Engels hizo suyas.
